Sobre mí
Soy Ariadna González
Cuento con un Grado Universitario en Nutrición Humana y Dietética por Blanquerna Ciencias de la Salud, Universidad Ramon Llullun y un Máster Universitario en Nutrición Humana y Dietética Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid.
Soy Técnico Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria por la Universidad Europea Miguel de Cervantes y tengo un Máster en Microbiota Humana por la TECH Universidad.
Me apasiona ayudarte a disfrutar de la comida mientras consigues tus objetivos: sin presión, sin miedo y sin castigos.
Mi historia
Durante mucho tiempo pensé que el problema era la comida.
Con el tiempo entendí que no era eso.
Siempre me ha gustado la cocina.
De pequeña, mi abuela me daba harina con agua o con leche y yo jugaba a ser cocinera, creando mis propios mejunjes. Sin saberlo, ahí empezó una relación muy natural con la comida: curiosidad, disfrute y cero miedo.
Mi pasión por la nutrición, sin embargo, no nació ahí. No vino de un sueño de infancia ni de una vocación temprana.
Vino de una necesidad: la necesidad de entender qué estaba pasando.
Hubo un momento en mi adolescencia en el que me explotó la cabeza. Cada día aparecía una dieta nueva: la de la piña, la de la alcachofa, la keto, la paleo… Cuanto más rápido se perdía peso, mejor.
Vivir a dieta estaba normalizado. La operación bikini también.
Comer implicaba “quemar” después. Y si no encajabas en el cuerpo ideal, el mensaje era claro: comías mal o no hacías lo suficiente.
Si alguna vez te has sentido así con la comida, no estabas sola.
Mientras tanto, las reglas cambiaban constantemente.
Un día el pescado azul era malo y mejor blanco; al siguiente, justo al revés.
La comida “convencional” pasó a ser casi veneno porque tenía pesticidas, así que había que comprarlo todo eco y bio.
Daba igual que unas galletas llevaran cantidades absurdas de azúcar: si eran bio, parecían ilimitadas.
Y si querías ganar músculo, la solución era simple: arroz con pollo todos los días. Eso sí, solo para hombres. Las mujeres, cardio. La fuerza no era para nosotras.
No pude más.
Decidí formarme. Mucho. Y sigo haciéndolo.
Porque cuanto más estudiaba, más claro veía algo:
El problema no era la comida,
sino la relación que nos habían enseñado a tener con ella.
De todo ese camino nace Free to Eat.
No como un método rígido, sino como una forma diferente de entender la nutrición: aprender a comer bien, con criterio, sin miedo y sin reglas absurdas.
Hoy acompaño a personas que quieren mejorar su salud, su relación con la comida y entender su alimentación desde un enfoque más personalizado y sostenible.
Porque comer saludable no debería ser una lucha constante, sino algo que forme parte de tu vida de manera natural.
Y si sientes que la alimentación se ha vuelto complicada, confusa o llena de reglas, quizá ha llegado el momento de volver a algo más simple.